Abisal I
Ana Beltrá: Abisal I 2018. Acrílico cobre lienzo 195 x 260 cm. Díptico
Abisal II
Ana Beltrá: Abisal II 2018. Acrílico cobre lienzo 195 x 146 cm.
Abisal III
Ana Beltrá: Abisal III 2018. Acrílico cobre lienzo 195 x 260 cm. Díptico
Abisal IV
Ana Beltrá: Abisal IV 2018. Acrílico cobre lienzo 195 x 130 cm.
Abisal V
Ana Beltrá: Abisal V 2018. Acrílico cobre lienzo 195 x 130 cm.
Abisal VI
Ana Beltrá: Abisal VI 2018. Acrílico cobre lienzo 195 x 130 cm.
Abisal VII
Ana Beltrá: Abisal VII 2018. Acrílico cobre lienzo 195 x 146 cm.
El lugar de mi recreo IV
Ana Beltrá: El lugar de mi recreo IV 2017. Acrílico sobre lienzo 195 x 146 cm.
Abisal VIII
Ana Beltrá: Abisal VIII 2018. Acrílico cobre lienzo 195 x 146 cm.
Abisal IX
Ana Beltrá: Abisal IX 2018. Acrílico cobre lienzo 96 x 58 cm.
Abisal X
Ana Beltrá: Abisal X 2018. Acrílico cobre lienzo 96 x 58 cm.
Abisal XI
Ana Beltrá: Abisal XI 2018. Acrílico cobre lienzo 95 x 90 cm. Díptico
Abisal XII
Ana Beltrá: Abisal XII 2018. Acrílico cobre lienzo 95 x 90 cm. Díptico
Abisal XIII
Ana Beltrá: Abisal XIII 2018. Acrílico cobre lienzo 95 x 90 cm. Díptico
Abisal XIV
Ana Beltrá: Abisal XIV 2018. Acrílico sobre lienzo 60 x 46 cm.
Abisal XV
Ana Beltrá: Abisal XV 2018. Acrílico sobre lienzo 60 x 46 cm.
Abisal XVI
Ana Beltrá: Abisal XVI 2018. Acrílico sobre lienzo 60 x 46 cm.
Abisal XVII
Ana Beltrá: Abisal XVII 2018. Acrílico sobre lienzo 60 x 46 cm.
Abisal XVIII
Ana Beltrá: Abisal XVIII 2018. Acrílico sobre lienzo 40 x 26 cm.
Abisal XIX
Ana Beltrá: Abisal XIX 2018. Acrílico sobre lienzo 40 x 26 cm.
Abisal XX
Ana Beltrá: Abisal XX 2018. Acrílico sobre lienzo 40 x 26 cm.
Abisal XXI
Ana Beltrá: Abisal XXI 2018. Acrílico sobre lienzo 40 x 26 cm.

Notas de la exposición

ABISAL La penumbra como punto de partida

“Detenida en la oscuridad de un bosque inmenso y apabullante, se despiertan los sentidos:comienzan a dilatarse las pupilas y a ver la luz, donde antes no la había.

Se atisban líneas y aparecen destellos, se vislumbra la forma de un follaje cálido en medio de una marabunta de verdor y naturaleza que se entrelaza de manera cadenciosa por mi cuerpo.

Quiero desde aquí encontrarme, vislumbrar desde la quietud mi verdad, oír mi voz retumbar y sentir el freno del tiempo. Conectar con lo natural desde este escenario abisal.”

Abisal se plantea como un conjunto de piezas de pintura de gran formato en donde se representan escenarios de una naturaleza desordenada y sin control:una serie de escenarios boscosos solapándose que emergen de un fondo en penumbra, como punto de partida, y que dialogan en forma de dípticos con lienzos adyacentes donde predominan grandes masas de color. La idea es dar lugar a un contraste cromático y a unayuxtaposición de escenariosque dialogan entre las dos piezas en las que se plantea una nueva lectura para entender esta propuesta de pintura. Se trata de un nuevo ejercicio (dentro de mi discurso pictórico) deunión dispar entre densidad y ligereza, de figuración y abstracción, de formas orgánicas y líneas geométricasde dos lienzos que, entrecruzando conceptos distintos, juegan a crear un todo común.

A partir de una figuración inacabada y detalles de plantas sin terminar, se construye este panorama boscoso de fuertes contrastes cromáticoscon la intención de ir a lugares de desasosiego natural donde replantear las propias capacidades.  Pretendeconstruirrefugios de intimidad al borde de la zona de confortdonde se sienta el freno de la línea fugaz de nuestro tiempo. Hacer florecer la voluntad más profunda de perseguir el deseo de respirar naturalidad y autenticidad a través de experiencias desafiantes.

Tras haber plasmado el sedimento vivencial dejado por las extensas junglas salvajes en exposiciones anteriores tanto de un prisma figurativo como abstracto, planteo ahora el reto de juntar ambas visiones pero conduciéndolo hacia un escenario más inquietante y onírico: Abisal.

En lo pictórico, mi reto es huir de la luz sin perder intensidadcromática, dando profundidad y buscando un sentimiento determinado: En las profundidades es donde habita lo desconocido, lo que nos infunde un temor atávico pero no por ello malicioso…Lo Abisal genera inquietud pero  es apasionante; no deberíamos renunciar a él. La premisa de partida puede ser que, al igual que nuestro organismo necesita de continuasinteracciones que maduren nuestro sistema inmune, nuestra mente necesita de estímulos que mantengan nuestras ensoñaciones vivas y nuestro sentidos alerta. No en la alerta nociva y alienante del mundo contemporáneo, sino en la retantealerta primitiva a lo desconocido, en dónde la mejor de tus versiones se pone a prueba. Este tipo de temores es el que nos ha llevado a ser lo que somos, como especie y como individuos, y a desarrollar los mecanismos barrera de los que ahora abusamos. Y es también el que nos impulsa y da confianza una vez trabajado. Busco, en  resumen, que dicho desafío genere un valor positivo.

Los artistas buscamos lugares de inspiración donde los fenómenos de creación sucedan de la manera más espontánea posible. Desde esa perspectiva, las junglas que planteo buscan reflexionar sobre qué variables hacen de un rincón un espacio de inspiración y por qué no tratamos de construir dichos entornos en nuestro acontecer diario. Quizá una de las variables sea la necesidad del retorno a lo natural, al vergel perdido, a los sonidos y colores que antaño nos rodeaban. Incorporar las plantas en nuestra rutina no como algo ornamental sino como necesario para nuestra higiene mental se antoja como una alternativa racional.

Bajo esta premisas, las piezas principales irán acompañadas de un grupo de piezas de pequeño formato, en forma de dípticos o agrupaciones de lienzos pequeños, que actúan como decálogo de conceptos que rondan esta línea en defensa de lo natural y desafío. Mi trabajo siempre ha girado en torno a la naturaleza, la soledad, el caos y la entropía. Ítems que han trazado mi línea argumental para entender el posicionamiento de uno y el mundo y aceptar el caos como forma de ser y defenderlo como paradigma estético dentro del arte. La naturaleza desordenada y sin control, aceptada tal y como es, me ha servido como reflejo para construir parte de mi obra, que, como consecuencia y sin pretenderlo, trasmite libertad, espontaneidad y fuerza donde el color es quien predomina la comunicación dejando un espacio al carácter lúdico donde el accidente, la chispa y la sorpresa juegan un papel fundamental junto al diálogo que sucede al yuxtaponer materiales diversos y dispares entre sí. En este intento por crear estas nuevas junglas abstractas, me adentro cada vez más en crear un imaginario de naturalezas propias, donde ya la pintura, comienza a salirse del lienzo y se expresa en varias capas reales que se despliegan en el espacio. Abordo pues, una compleja manera de construir una misma colección, donde surgen dispares formas de expresar una misma idea: en pintura de forma escenográfica, en instalaciones pictóricas o naturalezas verdaderas y coloreadas creadas a propósito para perseguir esta voluntad de ir en busca de recodos de naturaleza donde poder respirar frescura, magnitud, color y sorpresa. 

Texto de ANA BELTRÁ